Aborda la responsabilidad con el entorno en el ejercicio arquitectónico

Published on 06 de November del 2026
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  • En la conferencia Construir una práctica: proyectos, encuentros y oportunidades, la arquitecta Gabriela Etchegaray abordó los aprendizajes de sus 15 años de trayectoria y la importancia de tomar decisiones conscientes al intervenir un espacio

La colaboración entre distintas disciplinas, el reconocimiento de la memoria de los espacios y la responsabilidad con el entorno son algunos de los principios que han orientado el trabajo de Gabriela Etchegaray, arquitecta, curadora e investigadora mexicana, quien compartió cómo sus proyectos, colaboraciones y decisiones profesionales han definido su práctica arquitectónica.

Con el título Construir una práctica: proyectos, encuentros y oportunidades, la charla se realizó el pasado 4 de noviembre en el Ágora Oriente del Centro Roberto Garza Sada de Arte, Arquitectura y Diseño (CRGS), como parte del ciclo CUADRANTE 2026, en colaboración con CEMEX.

Arquitecta Gabriela Etchegaray

Ante estudiantes, profesores y miembros de la comunidad universitaria, Etchegaray compartió cómo los proyectos, las colaboraciones y las decisiones profesionales han definido los 15 años de trayectoria del despacho Ambrosi Etchegaray, que cofundó con Jorge Ambrosi.

La trayectoria de Etchegaray ha sido reconocida internacionalmente con el Moira Gemmill Prize for Emerging Architecture, en 2016, y la distinción Emerging Voices, otorgada por The Architectural League of New York, en 2015. También fue curadora del Pabellón de México en la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2018. Además, ha participado como integrante del jurado del Premio Obras CEMEX en las ediciones 2024 y 2026.

A lo largo de la conferencia, presentó ejemplos de su trabajo para abordar la relación entre arquitectura, territorio, memoria, sostenibilidad y responsabilidad social. Asimismo, invitó a reflexionar sobre el impacto de cada intervención y la importancia de desarrollar criterios para decidir qué vale la pena construir.

Entre los proyectos que compartió se encuentra el Palenque Mezcales Milagrito, en el que el despacho buscó conservar la lógica del proceso artesanal y las características del lugar. La intervención contempló aspectos como el manejo del agua, la organización de los espacios de trabajo y la reutilización de la tierra extraída durante la construcción.

A partir de esta experiencia, Etchegaray reflexionó sobre la importancia de reconocer que el patrimonio no se limita a los elementos materiales, sino que también comprende los conocimientos y las prácticas que se transmiten a través del tiempo.

“Empezamos a entender que la memoria, o que el patrimonio, muchas veces no es nada más como el material físico, sino la materia que se comunica, desde el saber, desde el conocimiento; es una verdad mucho más intangible”, comentó.

La arquitecta también destacó la importancia de integrar distintas disciplinas desde las primeras etapas de un proyecto. Explicó que la colaboración con especialistas permite enriquecer las propuestas y explorar nuevas soluciones arquitectónicas.

Así las colaboraciones han adquirido cada vez más importancia en nuestro trabajo. El paisaje, la iluminación, la acústica, las ingenierías y la investigación material no son solamente especialidades que incorporamos para resolver un aspecto técnico de una propuesta ya definida, sino también nos interesa que participen desde las primeras etapas para que contribuyan con sus conocimientos y desde ahí se puedan transformar o adoptar otras respuestas a las misiones arquitectónicas”, señaló.

Arquitecta Gabriela Etchegaray

Otro de los ejes de la conferencia fue la responsabilidad que implica intervenir en un territorio. Etchegaray señaló que los encargos profesionales representan oportunidades para desarrollar proyectos, pero también exigen analizar sus consecuencias en el entorno y en las comunidades.

En este sentido, planteó que, ante la crisis ambiental y los desafíos contemporáneos, quienes ejercen la arquitectura deben cuestionar si toda intervención es necesaria y considerar qué elementos de un lugar deben conservarse, cuáles pueden transformarse y qué sería mejor no construir.

“Y con el tiempo hemos empezado a preguntarnos no solamente qué proyectos podemos hacer, sino por qué los hacemos y bajo qué condiciones. En general, cada encargo presenta una oportunidad, pero también tiene una responsabilidad. Como ya les mencionaba, cada proyecto transforma un lugar, utiliza recursos y modifica relaciones que van mucho más allá de la arquitectura que construimos”.